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Es una enfermedad y como tal hay que tratarla.
Vicio es una acepción peyorativa para hablar de esta adicción por parte de las personas que no la conocen ni la padecen.
La ludopatía o juego compulsivo es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su clasificación Internacional de Enfermedades en el año 1992. Sin embargo, esta no fue la primera vez que, como categoría diagnóstica y con el nombre de juego patológico, se reflejó en los ámbitos profesionales. Ya en 1980 a través del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos (DSM IV), la Asociación Americana de Psiquiatría describe el Juego Patológico en el apartado 312.31 como un síndrome en el cual aparece un fracaso crónico y progresivo de la capacidad para resistir el impulso de jugar.
Los ludópatas pueden manifestar otras enfermedades de origen psicosomático. Suele estar aparejada con otras adicciones como el alcoholismo y el tabaquismo.
Si bien el sistema DSM (III, III-R y IV) y la CIE-102 incluye este trastorno entre las alteraciones debidas a un bajo control de los impulsos, lo cierto es que los criterios diagnósticos operativos DSM tienen exactamente el mismo diseño que el de las adicciones a sustancias, lo que muestra la concepción subyacente para la enfermedad en ese sistema: se trata de un problema adictivo "sin sustancia" incluido en un apartado que no es el suyo.
A pesar de la aceptación y de la promoción social que genera una imagen de los juegos de apuestas como actividades de ocio, diversión, distracción y asociadas a alegría y fortuna, como si no provocasen efectos en la salud mental de los participantes, podemos evidenciar una primera contradicción; Las autoridades al prohibir el uso a menores de edad ya aceptan, implícitamente, la peligrosidad de los juegos de apuestas y eso desmonta muchas explicaciones e intentos de atribuir toda la responsabilidad al jugador, como único responsable del trastorno que padece, sea a nivel social utilizando el término vicioso para describir al enfermo, sea alegando estudios “científicos”, estadísticos o razonamientos jurídicos, por parte de los beneficiarios de la actividad o de las propias administraciones.
Esta enfermedad altera o lesiona los intereses personales, familiares y laborales. Como resultado de esta incapacidad de control se desencadenan diferentes trastornos psicopatológicos, no siendo infrecuente el suicidio.
Presumimos que una persona es ludópata cuando muestra en su conducta la presencia de al menos tres de los apartados de la siguiente tabla:
| 1 |
Preocupación por el Juego (por ejemplo el desmedido afán por revivir experiencias basadas en antiguas experiencia de juego, compensar ventajas entre diferentes competidores, planificar la próxima aventura, o pensar diferentes formas de conseguir dinero con el que jugar). |
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2 |
Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado. |
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3 |
Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego. |
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4 |
Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego. |
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5 |
El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas y/o para aliviar los sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad o depresión. |
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6 |
Después de perder dinero en el juego se vuelve otro día para intentar recuperarlo. |
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7 |
Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego. |
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8 |
Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo, o abuso de confianza para financiar el juego. |
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9 |
Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego. |
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10 |
Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.
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